Los números detrás del paro de colectivos: entre el reclamo gremial y la trampa del Gobierno Nacional
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A la espera de que una conciliación obligatoria levante el paro de colectivos, un informe independiente permite entender el trasfondo del conflicto entre la UTA y las empresas. Tras una serie de reuniones paritarias sin acuerdo, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunció un paro de actividades para mañana. Esto significa que buena parte de los colectivos que prestan el servicio de transporte público en todo el país no van a estar circulando. Los números que explican el conflicto. En pocas palabras, la medida de fuerza se explica porque el sindicato de choferes está pidiendo un aumento de salarios que las empresas propietarias de las líneas no quieren dar. Desde el año pasado viene aumentando la tensión entre las partes porque las compañías sostienen a rajatabla que no tienen fondos para pagar mejores sueldos. Pero ¿es así? Se trata de una pregunta espinosa porque el transporte público de colectivos es un servicio público regulado. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) la complejidad es aún mayor porque entran en juego distintas jurisdicciones y millones de pasajeros diarios. Sin embargo, el Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP, dependiente de la UBA y el CONICET, realizó un pormenorizado informe que pretende saldar la cuestión. La Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) sostiene que, a febrero, la ―tarifa real de colectivos del AMBA‖ ronda los 1600 pesos por pasajero. Sin embargo, denuncian que la Secretaría de Transporte de la Nación les reconoce una ―tarifa técnica‖ de 1237 pesos. Esta brecha impacta de lleno en las arcas de las empresas y sería la que dificulta la posibilidad de un acuerdo salarial. Justamente, le están reclamando a Franco Mogetta, el funcionario libertario que dirige la Secretaría, que actualice la estructura de costos oficial. ―La falta de actualización tarifaria, o demoras en la regulación de costos en contexto de alta inflación, se traducen en la insuficiencia financiera de los operadores‖, concluye el informe del IIEP. En consonancia con la AAETA, el observatorio estimó que a julio de 2024 el costo técnico del boleto sin IVA fue de 1212 pesos mientras que las autoridades reconocían 934 pesos por pasajero. Tras analizar un centenar de líneas y números de años pasados, la novedad pareciera ser la magnitud de las diferencias. Es que entre enero de 2020 y noviembre del 23 ―el 12,6% de los costos no fueron reconocidos por el regulador‖, pero entre diciembre del 23 y julio del 24 ―ese porcentaje alcanzó el 34%―. Esto, que parece una discusión por subsidios económicos, tiene impacto en la vida de los pasajeros. ―El desacople entre tarifas, costos sin compensación y subsidios tiene efectos concretos en la prestación del servicio público que afectan más temprano que tarde al usuario final‖, sostuvo el IIEP. Menos frecuencias, coches más viejos, recorridos más cortos son algunas de las maneras que tienen las empresas para subsistir. A la espera de que una conciliación obligatoria haga que la UTA levante el paro, todo indica que el reclamo salarial va a persistir y que la respuesta de las empresas va a ser la misma: no hay fondos hasta que la Secretaría de Transporte no actualice la estructura de costos para aumentar los subsidios (o la tarifa).
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