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Los tours ilegales preocupan a los empresarios del transporte

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Denuncian la creciente oferta de combis y micros no regulados que parten desde Salta y otras provincias del norte hacia Buenos Aires.

La preocupación refiere, además, a la tragedia de Mendoza.

La Cámara Empresaria de Ómnibus de Larga Distancia (Celadi) advirtió la creciente oferta de combis y micros no regulados que, a pesar de la fiscalización de los vehículos en las terminales de pasajeros, operan en un circuito paralelo sin autoridades y evadiendo normas de seguridad.

La preocupación se dio a conocer a través de un comunicado a partir del siniestro vial del domingo en Mendoza donde un colectivo con documentación apócrifa volcó y provocó la muerte de 15 personas y más de 20 heridos.

“En los últimos años, fuera de las terminales creció un auténtico sistema paralelo e irregular de transporte de pasajeros”, aseguró Mario Verdaguer, presidente de la Celadi, a través de un comunicado. Según la cámara, cerca de 4.200 ómnibus de larga distancia son rigurosamente fiscalizados a diario por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) en las principales terminales de transporte del país.

Expresaron que los controles exhaustivos en las terminales de pasajeros no son extensivos a los buses que circulan por fuera de ellas. A partir de esto piden la implementación de “mayores y más eficaces controles en rutas, en los accesos a las grandes ciudades, en los peajes y particularmente en los lugares (fácilmente identificables) de arribo y partida de estos vehículos”.

La Celadi distinguió en su informe la existencia de decenas de empresas que realizan servicios para los que no fueron autorizadas por fuera de las terminales, tanto en la ciudad de Buenos Aires como en el interior del país, “siempre a pocas cuadras de las terminales habilitadas”.

Uno de los focos de operación de estos servicios, según denunció Celadi, tiene lugar en el barrio de porteño de Once, en la calle Misiones entre Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, donde llegan “todas las mañanas con micros procedentes de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Mendoza, entre otros destinos” y que por las tardes, “entre las 18.30 y las 20.30 los mismos micros parten nuevamente”, aunque también denuncian que el sistema se replica en otras esquinas de la ciudad.

El sistema de operación consiste en el pedido de una habilitación de turismo pero “terminan ofreciendo un servicio regular de larga distancia para el que no fueron habilitadas” y tientan a los usuarios con boletos más económicos de entre un 30% y un 50% inferiores al transporte legal.

Estas ventajas económicas son posibles gracias a “la informalidad laboral en la que mantienen a su personal, la mono conducción (un solo chofer o dos de origen a destino) y el incumplimiento de regulaciones de seguridad elementales (limitadores de velocidad, ABS, etc.) además de evasión impositiva”.

El último de los problemas marcados en el informe refiere a los posibles accidentes. Por realizar “un servicio para que el no fueron autorizadas, las aseguradoras no responden por las consecuencias dejando desamparados a los usuarios que confiaron en ellas”.

La Cámara Empresaria de Ómnibus de Larga Distancia (Celadi) advirtió la creciente oferta de combis y micros no regulados que, a pesar de la fiscalización de los vehículos en las terminales de pasajeros, operan en un circuito paralelo sin autoridades y evadiendo normas de seguridad.

La preocupación se dio a conocer a través de un comunicado a partir del siniestro vial del domingo en Mendoza donde un colectivo con documentación apócrifa volcó y provocó la muerte de 15 personas y más de 20 heridos.

“En los últimos años, fuera de las terminales creció un auténtico sistema paralelo e irregular de transporte de pasajeros”, aseguró Mario Verdaguer, presidente de la Celadi, a través de un comunicado. Según la cámara, cerca de 4.200 ómnibus de larga distancia son rigurosamente fiscalizados a diario por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) en las principales terminales de transporte del país.

Expresaron que los controles exhaustivos en las terminales de pasajeros no son extensivos a los buses que circulan por fuera de ellas. A partir de esto piden la implementación de “mayores y más eficaces controles en rutas, en los accesos a las grandes ciudades, en los peajes y particularmente en los lugares (fácilmente identificables) de arribo y partida de estos vehículos”.

La Celadi distinguió en su informe la existencia de decenas de empresas que realizan servicios para los que no fueron autorizadas por fuera de las terminales, tanto en la ciudad de Buenos Aires como en el interior del país, “siempre a pocas cuadras de las terminales habilitadas”.

Uno de los focos de operación de estos servicios, según denunció Celadi, tiene lugar en el barrio de porteño de Once, en la calle Misiones entre Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, donde llegan “todas las mañanas con micros procedentes de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Mendoza, entre otros destinos” y que por las tardes, “entre las 18.30 y las 20.30 los mismos micros parten nuevamente”, aunque también denuncian que el sistema se replica en otras esquinas de la ciudad.

El sistema de operación consiste en el pedido de una habilitación de turismo pero “terminan ofreciendo un servicio regular de larga distancia para el que no fueron habilitadas” y tientan a los usuarios con boletos más económicos de entre un 30% y un 50% inferiores al transporte legal.

Estas ventajas económicas son posibles gracias a “la informalidad laboral en la que mantienen a su personal, la mono conducción (un solo chofer o dos de origen a destino) y el incumplimiento de regulaciones de seguridad elementales (limitadores de velocidad, ABS, etc.) además de evasión impositiva”.

El último de los problemas marcados en el informe refiere a los posibles accidentes. Por realizar “un servicio para que el no fueron autorizadas, las aseguradoras no responden por las consecuencias dejando desamparados a los usuarios que confiaron en ellas”.

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