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Entre la intervención y la suba del boleto

Las aguas se habían aquietado bastante desde fines de septiembre pasado, cuando la conducción nacional del gremio decidió finalmente intervenir la seccional Córdoba por sus reiterados desplantes, tanto por procedimientos internos como por el cumplimiento de disposiciones de la autoridad laboral provincial.

Las asambleas que el pasado miércoles paralizaron parcialmente algunos servicios de Ersa, no sólo dieron pie al actual conflicto en el transporte urbano: también pusieron fin a un período de relativa calma gremial que se vivió en el sistema en los últimos dos meses.

Las aguas se habían aquietado bastante desde fines de septiembre pasado, cuando la conducción nacional del gremio decidió finalmente intervenir la seccional Córdoba por sus reiterados desplantes, tanto por procedimientos internos como por el cumplimiento de disposiciones de la autoridad laboral provincial.

El gremio que lidera Roberto Fernández descabezó a la conducción local de Ricardo Salerno, a quien acusaron de incumplir el estatuto interno.

Desde entonces, UTA Córdoba está en manos del dirigente santafesino Luis Arcando, y bajo mando directo de Jorge Kienner, secretario del Interior de UTA nacional.

Ese proceso está firme hasta que se defina si habrá o no un inminente llamado a elecciones para normalizar la seccional Córdoba. Todavía no hay indicios al respecto.

Estos nubarrones podrían sumar presión para convertirse en tormenta de aquí a fin de año, según como se cierre el proceso de actualización de tarifa y, por ende, de financiamiento de los salarios de los choferes.

Esa ecuación estaba calzada hasta el 1° de este mes con una combinación de subsidios municipales y nacionales.

Sin embargo, las empresas 
piden una revisión para llevar el boleto por encima de los 12,50 
pesos y lograr así certidumbre en sus ingresos para afrontar el pago de sueldos y de aguinaldos a fin de año.

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