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Cerró la única línea de colectivos de Villa Gesell y los vecinos tienen que hacer dedo

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La empresa “El Último Querandí” dejó de funcionar el 6 de febrero por un conflicto con la Municipalidad. Cómo hace la gente para viajar. El informe de Telenoche.

Los 40 mil habitantes de Villa Gesell tienen un gran problema desde hace algunos días. La única línea de colectivos que funcionaba en la ciudad desde hace 50 años y comunicaba a todas sus localidades costeras dejó de funcionar. Un conflicto entre la empresa propietaria y la Municipalidad terminó por complicarle la vida a los únicos que no tienen nada que ver: los pasajeros se quedaron sin movilidad y ahora viajan como pueden.

Desde el 6 de febrero, en plena temporada de verano, la empresa “El Último Querandí” presentó la caducidad del contrato que tenía firmado con el municipio. Los trabajadores se quedaron sin cobrar el sueldo y sin tareas. “Es la única línea que hay en la zona. Desde el Gobierno le pusieron piedras en el camino: hace cuatro años que no les dejaban aumentar el boleto, por ejemplo. La empresa se tenía que hacer cargo de todos los aumentos. Llegó un momento en el que tocó fondo”, contó a Telenoche, uno de los trabajadores.

El conflicto principal tenía que ver con el boleto. La tarifa desencadenó una pelea con el municipio que terminó con el servicio. Desde la compañía manifestaron que entraron en una crisis financiera que no les permitió mantener a las unidades en la calle y a los empleados trabajando.

Los más perjudicados son los pasajeros, que tienen que usar vías alternativas para llegar a destino. La más usada es “hacer dedo”. “Vivo en Mar de Las Pampas y necesitamos un transporte. Hace 20 días que estamos a pie”, dice una señora damnificada. La mujer lleva un cartel con la leyenda “no tenemos colectivo” para que la puedan llevar. “Me paro y lo hago. Me da mucha vergüenza, pero 40 cuadras no puedo caminar. Un remise sale 200 pesos”, agregó.

Los usuarios hacen lo que pueden. Algunos vecinos que tienen vehículo, por la mañana, salen a suplir la falta de colectivos con sus autos o camionetas. Muchos coordinan viajes en “pool” o con taxis particulares entre varias personas, para que salgan más barato. “Viajamos como podemos”, comentó una chica.

La situación se agrandó hace unos días ya que pasó de ser un conflicto comunal que se convirtió en un caso policial. Por la noche, un grupo de personas sin identificar atacó el galpón en el que estaban estacionados los colectivos: 16 vehículos fueron incendiados. “El cuidador nos dijo que fueron empleados de la empresa. Dio algunos nombresy datos. Ahora la Justicia está investigando. Compramos 10 coches: se quemaron 9 de esas unidades, más otros vehículos que teníamos”, contó Gustavo Pereyra, dueño de la empresa. Ninguna de las unidades tenía seguro. “Da mucha bronca e impotencia”, cerró.

 

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