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Boleto de colectivo: Gennuso busca opciones para reemplazar el subsidio

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El intendente analiza opciones. Dijo que tiene el 50 por ciento de los recursos que requiere para sostener el servicio desde el 1 de enero. El gobierno provincial enviará una parte de esos fondos.

El intendente Gustavo Gennuso dijo hoy miércoles que ya tiene asegurado el 50% de los recursos que necesita para sostener el transporte urbano a partir del 1 de enero, cuando desaparezca el subsidio que hoy aporta el Estado nacional.

“La mitad ya la tenemos, falta la otra mitad”, aseguró hoy el intendente. Las transferencias de Nación -que sufrieron un fuerte recorte en el presupuesto 2019-, representan sólo para Bariloche más de 150 millones de pesos anuales.

Desde el municipio subrayaron que esa suma es la que permite mantener el boleto en su valor actual (23 pesos, que serán 27 desde el mes próximo) sin trasladar el costo total al pasajero. De otro modo la tarifa mínima no bajaría de los 47 pesos.

Gennuso aseguró que “la provincia va a poner una parte” del dinero necesario para compensar y están en conversaciones para ver “de dónde surge el resto”.

Señaló que la partida comprometida desde Viedma es una obligación que surgió del acuerdo fiscal firmado por la Nación con los gobernadores. Cuando el presupuesto estaba en pleno debate, el gobierno nacional aceptó pasar del subsidio cero a incluir una suma destinada al transporte urbano que representa alrededor del 15% de los montos actuales. Para acceder a esos fondos (que en el caso de Río Negro serían unos 50 millones de pesos), las provincias deben acompañar con su parte.

En el Centro Cívico admiten que trasladar al boleto los costos de prestación sin atenuación alguna lo transformaría en “impagable”.

Gennuso dijo hoy que el paquete de alternativas podría incluir un nuevo retoque en la tarifa, “aunque no mucho, porque va a caer el número de pasajeros”.

Otras opciones para completar el 50% faltante que permita cerrar la ecuación podría pasar por un cambio en el régimen de gratuidad del boleto estudiantil, un rediseño de recorridos y frecuencias e incluso alguna tasa extra, que pagarían los contribuyentes, con el exclusivo fin de sostener el transporte urbano.

El intendente aclaró, de todos modos, que el margen de acción es muy acotado, tanto para recortar las frecuencias como para afectar a los estudiantes, y que el rédito económico de cada una de esas medidas tendría poco impacto en la cuenta general.

Admitió que la solución definitiva todavía no está cerrada y necesitan tenerla “a más tardar en una semana o diez días”.

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